¿Por qué no deberías usar aceites para hidratar tu piel?
Hoy, me gustaría hablaros de algo que es un error muy frecuente, y es la hidratación de la piel sólo a base de aceites…
Así que, en este artículo vamos a explicar porque un aceite no sirve para hidratar ningún tipo de piel, y específicamente la piel seca. Al contrario de lo que se suele pensar, puede resecar más, y puede provocar irritaciones en la piel. Pero antes, vamos a explicarlo bien paso a paso.
En primer lugar, tenemos que hablar sobre la estructura de nuestra piel para entender bien cómo podemos hidratar una estructura tan compleja. La piel contiene entre un 70% y 75% de agua, siendo el resto lípidos y desechos celulares. Para hidratar en profundidad una piel, necesitamos ingredientes que nos ayuden a mantener nuestra propia agua en la piel, y a captar la mayor humedad externa posible, manteniendo una barrera de agua y lípidos (o grasas) de manera unida.
Pero, sabemos que el aceite no se mezcla con el agua y forman dos fases separadas.
Entonces, ¿Cómo podemos hacer que estas dos fases se mezclen y mantengan una barrera hidratada?
Para esto, nos ayudan ingredientes como los emulgentes, que están presentes por ejemplo en las cremas faciales o algunos sérum faciales. El agua y el aceite son dos de los ingredientes básicos de las cremas, pero consiguen estar unidos por los emulgentes presentes en las cremas.
Pero… ¿Cómo funciona un emulgente?
Los emulgentes consisten en una parte hidrófila y lipófila: una cola soluble en agua y una cola soluble en aceite. Gracias a ello, se sitúan en el límite entre el agua y el aceite, reduciendo su repulsión mutua (es como un amigo que los une). Así que, un emulgente permite que los aceites se dispersen en el agua, formando pequeñas bolas que están rodeadas por un emulgente y que hacen que no se separen. La parte hidrófila del emulgente está en el agua y su parte lipófila en el aceite. El hecho de que estos emulgentes se sientan atraídos tanto por el agua como por el aceite, les permite combinarlos y crear una mezcla uniforme, sin separación.
Así, se crea una emulsión perfecta y muy compatible a la capa natural de la piel, permitiendo hidratar la piel de manera más profunda gracias a su cantidad de agua, pero que se mantiene en la piel por su otra pequeña parte de aceite.
Por tanto y para entender porque un aceite no puede hidratar la piel por sí solo, también es importante comprender cómo se porta un aceite en la piel. El aceite forma una capa oclusiva y no permite que nuestra piel ¨respire¨ (no deja que los líquidos de la piel se intercambien con el exterior, por ejemplo, nuestra agua no se puede evaporar, pero tampoco puede captar humedad ambiente). Así que, un aceite se queda encima, pegado en la piel, porque por el tamaño de sus moléculas de grasas no puede pasar por los poros y llegar más profundo a la piel. por tanto, el aceite en nuestra piel es como una barrera que no permite que nada salga de la piel, pero tampoco que entre en ella…
Por tanto, entendiendo todos estos conceptos, cabe recordar que necesitamos una emulsión de agua y aceite para que se produzca un buen intercambio de sustancias humectantes en la piel.
Pero no sólo eso, ¿Qué crees que ocurriría con el uso de los aceites en la piel a largo plazo?
Si usamos a diario el aceite en la piel como producto único hidratante, y lo dejamos todo el día en nuestra piel, se resecaría aún más, ya que de esta manera no permite que el agua se una a la piel, ni en la capa externa, ni interna de la epidermis.
Alternativas para hidratar tu piel:
Crema (sérum cremoso hidratante) facial muy ligera con ácido hialurónico KAPHA piel grasa 30 ml
Crema facial VATA-PITTA más densa con vitamina C antimanchas piel mixta 40 ml
Crema facial TRIDOSHA ligera con retinol vegetal iluminadora antiedad y antimanchas 40 ml
Además ¿Cómo los aceites pueden irritar nuestra piel?
Los aceites se descomponen en ácidos grasos, que destruyen la estructura de la piel, permitiendo que los ingredientes irritantes penetren y se pierda agua. Esto puede provocar una epidermis seca y agrietada, así como el desarrollo de problemas dermatológicos como el eccema.
En resumen, los aceites en sí no hidratan por sí solos la piel, porque no pueden unir las moléculas de agua en su capa exterior. Sólo tienen un efecto oclusivo y protector, es decir, evitan la pérdida de agua de la epidermis. Esto significa que sólo afectan indirectamente al nivel de hidratación de la piel. Utilizados solos, no aportan nuevas sustancias hidratantes, sólo protegen la piel contra la evaporación del agua. Las personas que no utilizan ningún cosmético humectante adicional pueden notar piel seca después del uso prolongado de aceites. Sin embargo, esta es una propiedad resultante de la acción de los propios aceites. Si no aportamos adicionalmente a la piel los ingredientes adecuados, su nivel de hidratación irá disminuyendo paulatinamente, lo que provocará sequedad. En resumen, los aceites no son sustancias que puedan usarse para hidratar la piel, sino sólo para protegerla contra la pérdida de humedad.
Aunque, esto no quiere decir que los aceites sean malos en el cuidado de la piel, también aportan dosis adecuadas de vitaminas, antioxidantes, principios activos y ácidos grasos. También tienen propiedades calmantes y retrasan el proceso de envejecimiento, por lo que tampoco tienes que renunciar a ellos.
Si quieres aprovechar los beneficios de un aceite, siempre puedes usarlos con algún producto hidratante debajo, y añadir encima, por ejemplo, una gota de un aceite suave por la noche si sufres de deshidratación y quieres evitar perder la máxima humedad posible.
Sin embargo, cabe recordar que la mejor forma de aprovecharnos de estos beneficios es cuando los aceites llegan a las capas más profundas de nuestra piel, formando una emulsión perfecta con el agua. En eso, nos ayudan los emulgentes presentes en las cremas.
Autores
Zuzanna Goncukova
Rocío Nieto (Skin Coach)





